
Historia.
"Te definirán como una víctima o una reina poderosa.
Definirán cómo deseas ser percibida en tu lugar de la historia...
No les dejes ganar."
Nacimiento.
Lady Lena Fossoway nació en el asentamiento de la Sidra en el año 286 A.C durante una tarde calurosa. La progenitora estuvo varias horas esperando a que se diera a cabo el parto debido a que no dilataba lo suficiente, pero cuando llegó el momento estuvo siendo ayudada del maestre de aquel lugar; el maestre James. Cuando nació Lena, Catherine (su madre) seguía sintiendo unas molestias que no comprendía el motivo, ni siquiera conocía la noticia de que esperaba a otra niña tras unos cuantos empujones. La mayor de las mellizas apareció con una cabellera oscura como el padre, y la menor tan rubia como la madre.
La verdad es que en ningún momento tanto el padre como la madre de las manzanitas habían llegado a conocer el sexo de aquel fruto de una noche de pasión, pero lord Eddam Fossoway albergaba la esperanza de ser un heredero lo que llegaría. Tal fue la decepción que negó ver a Lena y Leonette porque no eran lo que él deseaba con todo su corazón. Catherine llegó a molestarse por ese desplante por parte de su ferviente esposo, por lo que fue motivo de muchas disputas contraídas más delante.
NIÑEZ.
A decir verdad, desde muy pequeña la muchacha con cabellera oscura había heredado el semblante de su padre el cual constaba de un temperamento muy fuerte que lograba causar grandes consecuencias hacia su propia persona. Leonette era todo lo contrario y mientras que la última nombrada regalaba sonrisas y simpatía a todo aquel que viera, Lena siempre se mantenía con una mueca de asco y el ceño fruncido. Esto último le hacía sentir algún que otro quebradero de cabeza y por lo tanto la sensación de molestia era incluso más grande.
La actitud era de rebeldía e inconformista, siempre pedía tener tiaras y joyas cara para así sentirse la más hermosa de los Siete Reinos. Eddam accedía a ese capricho obsequiándole con tales cosas, pero a la vez también lo hacía con Leonette para que así no discutieran por el hecho de que una obtuviera unos regalos que la otra no. ¿Y qué pasaba entonces cuando la mayor de las hijas veía que la menor también conseguía regalos cuando ella ni los había pedido? Se enfadaba y quería pegar a Leo, incluso sentía unos celos innecesarios debido a que el trato entre ambas era igual... más o menos. Estaba claro que la menor era más aceptada en la familia por tener un carácter tan dulce como la fruta que adornaba los blasones de los Fossoway. La rabia de la morena aumentaba y aumentaba, ya no sabía qué hacer para que los progenitores le hicieran tanto caso como a la otra chica, así que sus impulsos conseguían que se centraran en ella pero acarreando castigos por ser tan maleducada, incluso una vez mordió la mano de su septa por negarse a hacer un ejercicio de protocolo.
Finalmente tanto Eddam como Catherine no pudieron más con la mala educación de una manzana tan rebelde y decidieron apartarla de la familia para obtener el aprendizaje deseado por parte de los padres. Sabían que Lena no aceptaría marchar a un convento de Hermanas Silenciosas, así que como la niña siempre deseó viajar hacia la capital, el patriarca de la familia le mintió diciendo que habían recogido sus pertenencias para marchar los dos juntos hacia aquella ciudad como si de una excursión se tratara. La Fossoway estaba repleta de alegría como era de esperar, así que partieron ambos hacia un lugar donde la niña no volvería hasta pasados unos años, pues al bajar a estirar las piernas en la zona del convento Eddam le dijo que le esperase un momento porque iría a hablar con alguien de allí para poder preguntar por dónde había que seguir para llegar a King's Landing, pero lo que realmente pasó es que el progenitor volvió a montar al carruaje para dejar a la niña en aquel lugar tan silencioso como triste. Lena quería a su padre y él la traicionó.
Vida y despedida en el convento.
Al trascurrir un par de años encerrada en aquel convento de mala muerte, parecía que finalmente terminaba esa etapa de su vida que Lena quería eliminar desde el primer día que fue encerrada en ese sitio tan silencioso, estricto y aburrido. Las primeras semanas fueron horribles al estar completamente en contra de convivir con todas esas Hermanas Silenciosas y una septa que siguiera intentando inculcarle a la Fossoway la educación que debió de tomar en la Sidra. En uno de los pocos cuervos recibidos por parte de la familia de la manzana había escrita una promesa de que la sacarían de allí cuando la septa notificase que al fin Lena había logrado centrarse en sus modales y hubiera dejado de lado de una vez esa rebeldía que manchaba la reputación de las manzanas rojizas del Dominio. La morena se negaba en rotundo a quedarse en ese lugar y pudrirse como una Hermana Silenciosa, así que comenzó a fingir comportarse para salir de allí cuanto antes, no le importaba ser falsa y vivir en un teatro hasta que le abrieran las puertas. Este acontecimiento marcó tanto en la manzana que así fue como aprendió a manipular a la gente y simular algo que claramente ni sentía ni creía.
Bien, pues con ese propósito logró hacerse con la libertad al pasar unos cuantos años, incluso llegó a "florecer" entre las frías paredes del infierno en el que convivió. La primera toma de contacto con el exterior fue una gran terapia para volver a encontrarse consigo misma, ya que el convento a veces hacía estragos en su mente por intentar no dejarse vencer por la situación. Pero ahora todo era diferente ya que no vestía con los atuendos roídos que las Hermanas Silenciosas le hacían llevar, sino que un vestido azulado adornaba su juvenil cuerpo bajo una capa de tonalidad roja como el color de la manzana del blasón de la casa que pertenecía.
Hubo una despedida importante antes de partir de nuevo al hogar de donde provenía, pues durante sus últimos meses de estancia llegó al convento una niña pequeña que quedó huérfana tras un asalto a su choza. Lena le tomó cariño y le prometió que algún día la sacaría de allí y que le escribiría muy de vez en cuando, así que la Fossoway le regaló el colgante que llevaba el día que entró a aquel edificio que nunca más pisaría.
Al fin llegó la hora de partir y por fin se puso rumbo al lugar donde nació y donde la familia que la crió terminó abandonándola en una traición que nunca perdonaría. Cada día fue idóneo para pensar en lo mucho que les odiaba, incluso incluyó a Leonette en esos sentimientos tan oscuros por los propios celos al ver que su hermana no fue destinada a ningún sitio de retiro. Estaba entrenada para otorgar un amor que no sentía, y cuando menos lo supieran estallaría su sed de venganza.
Los verdosos campos al fin se hacían visibles a la vista de la morena y por ende poco a poco los manzanos aparecieron ante la joven hasta que el asentamiento de la Sidra comenzó a aumentar el tamaño al paso en el que se acercaban. En la mente de Lena albergaba una imagen borrosa donde el edificio parecía mucho más inmenso, aunque cuando dejó su hogar era una niña de tan solo unos 8 días del nombre. Le esperaba una gran comitiva de bienvenida que festejaba la vuelta de la "primogénita" de los Fossoway, pero sinceramente eso a la muchacha le parecía un acto hipócrita donde ahora la querían de vuelta cuando ellos le dieron la espalda en un convento de mala muerte donde quizá no habría podido salir.
El carruaje paró y por fin pudo bajar tras un viaje un tanto eterno por los nervios de querer volver, el murmullo de la gente se podía percibir desde el interior de aquel carromato, así que era momento de salir. Abrió la compuerta y con ligereza bajó de ese medio de transporte para poner de una vez los pies en el suelo por el que correteaba cuando era una niña pequeña. El sonido de pisadas y chillidos aumentó en un momento, viéndose rodeada de pronto por su hermana Leonette y unas cuantas amigas que habían quedado en la Sidra cuando marchó. Las abrazó sin titubear aunque estaba claro que todo era una completa farsa para no generar ninguna polémica tras su llegada, ya sentía esa rabia brotar en el interior por la hipocresía que todas esas chicas destilaban con unas muestras de cariño forzadas, pues si tanto la querían... ¿Por qué ninguna le escribió ni fue a visitarla? He ahí la cuestión de lealtades cuando más se necesita a una persona.
Lo siguiente fue recibir a sus padres los cuales la esperaban en el pasillo central del jardín donde se le dio la bienvenida, estaban quietos y con una actitud un tanto afable, pero era otra cortesía dedicada por parte de los Fossoway. Parecía que esa falsedad era hereditaria en la familia de manzanas. Lena se quedó uqieta hacia ellos y dudó en si escrutarles con la mirada o soltar toda la bilis venenosa que estuvo gestando estos años de atrás, pero finalmente curvó los labios en una sonrisa bien aparentada y tomó las faldas del vestido para realizar una cortés reverencia. Parecía que para Eddam y Catherine fue convincente como para ir a abrazar a la chica y soltar cuánto le echaron de menos. ¿Lo mejor? tampoco fueron a visitarla en su cautiverio.
JUVENTUD.
A partir de su vuelta, Lena tuvo que contenerse mucho para poder soportar la tensión que su propio cuerpo generaba. Estaba tan perjudicada que los dolores de cabeza fueron en aumento y comenzaba a contracturarse el cuello hasta el punto de marearse, Catherine desconocía el verdadero origen de esos dolores que la fémina sufría, así que se esperaba lo peor por parte de Lena. Mientras tanto, Leonette se veía tan radiante como siempre, se notaba que gozaba de una gran salud debido al cariño recibido por sus padres, tan sólo había que comprobar la apariencia de una muchacha con la otra para saber quién parecía ser la enfermiza y maltratada; Leonette era un sol radiante que iluminaba y daba vida allá donde pisara mientras que Lena poseía unas ojeras y una cara de molestia que ensombrecía todo lo que le rodeaba. La morena sentía envidia insana por su hermana menor porque la veía tan feliz que no comprendía por qué ella no podía sentir la misma dicha si supuestamente habían compartido el vientre de su madre durante el proceso de gestación. A veces Lena deseaba que nunca hubiera existido Leonette porque todo habría sido diferente y mejor, era la primogénita y debía de ser la querida por sus progenitores, no la otra.
Poco a poco el verdadero semblante de Lena aparecía una vez más, aunque esta vez no había amenaza de volver al convento de donde salió sino que Eddam ya planeaba buscarle un prometido para casarla y perderla de vista una vez pro todas, así de paso beneficiaba a la familia en vez de seguir dando quebraderos de cabeza. Leonette fue prometida a Garlan Tyrell mientras que Lena iba a compartir un matrimonio con un Frey, como era de esperar para la dominense eso era inaceptable y se rebeló contra lord Eddam Fossoway en lo que respectaba casarse con una apestosa comadreja de los Gemelos. ¿Qué hizo para cancelar el compromiso? Perder la virginidad con uno de sus escoltas para deshonrarse y así no poder ser la marioneta de su padre, cosa que a este le enfureció.
Los años pasaban y la tensión seguía presente junto con esos achaques propios en la joven, Leonette ya era la ferviente esposa del Tyrell y ya no vivía en la Sidra, así que Lena se encontraba algo más relajada en ese aspecto, sobre todo cuando lord Eddam marchó junto a la familia de las rosas doradas para seguir a Renly Baratheon en su postulación como legítimo heredero al trono, la Fossoway ni se despidió de su progenitor y a día de hoy ni siquiera se arrepiente, pues Eddam nunca más volvió a la Sidra con vida al perderla en la Batalla del Aguasnegras. El motivo fue que tras la muerte de Renly, los Fossoway decidieron posicionarse del lado de Stannis Baratheon para poder derrocar el gobierno que los leones habían impuesto, pero no contaban con la traición de los Tyrell donde se unieron a los Lannister y por ende hubo una lucha encarnizada entre ambas casas que se rendían vasallaje. Lena no perdonó la traición y cuando fue a por el cuerpo de su padre a la capital tuvo que presentar sus respetos al rey para que le perdonase la vida a ella y a su gente de la Sidra al jurarle lealtad. En el entierro de su progenitor fue cuando tomó las riendas de su familia en vez de cedérselas a un primo de la familia de las manzanas verdes, siendo así como comenzaba una nueva era en el Dominio.
Gobernante de la Sidra.
「𝟸𝟿𝟿 𝙰𝙲, 𝙲𝚒𝚍𝚎𝚛 𝙷𝚊𝚕𝚕.」
La batalla del Aguasnegras fue la clave para dar paso a la nueva dinastía de los Fossoway de la Sidra, pues el patriarca de la familia pereció en tal desencuentro de la capital al luchar en el bando de Stannis Baratheon, siendo así como a última hora de aquel momento los Tyrell se unieron a los Lannister. Eddam saboreó la traición de la casa a la que servía, pero nunca podría tomar revancha de ello desde el más allá. Fue un cuervo el que puso en conocimiento a la familia de las manzanas rojas el fatídico final del gobernante, aunque había que decir que Lena se alegró ya que nunca tuvo una buena relación con este.
Una vez el cadáver de Eddam retornó a la Sidra por el hecho de que Lena fue la encargada de ir a la capital a postrarse de forma obligada ante Joffrey, jurar lealtad y pedir disculpas por las acciones del padre a cambio de devolverle el cuerpo para darle dicha sepultura en el hogar al que pertenecía. Fue deseo de su madre el querer realizar tal acto en memoria de aquel ferviente esposo, pero al no atreverse a ir a por él tuvo que chantajear a su primogénita para que se hiciera cargo.
El problema llegó después cuando la muchacha determinó que había llegado la hora en la que gobernaría en la Sidra como heredera que era, cosa que no le gustó ni un pelo a su primo hermano Henry, apodado "Darnley". Henry era proveniente de la familia de los Fossoway de Nuevo Barril, por lo que compartían lazos de sangre a través de Catherine ya que ella formaba parte de esa rama cadete, quiso afianzar ambas casas al casarse con Eddam. El patriarca de las manzanas rojas estuvo tan decepcionado por no haber engendrado a un heredero que había decretado con Henry que sería el sucesor de ambas ramas para así seguir manteniendo el apellido una vez éste tomara por esposa a alguien. Ahora que Eddam no estaba y no hubo ningún papel que dejara constancia de tales palabras, Lena aprovechó para hacerse con el poder alegando que ella era la hija directa y que fue ella la que se hizo cargo de salvar a la familia y al pueblo al arrodillarse ante Joffrey cuando no era asunto suyo. El monarca le concedió el gobierno de la Sidra, siendo así como Henry quedó descontento y avisó que habría represalias al respecto.
Uno de los consejeros de la chica cayó ante sus ojos cuando el otro se presentó en el castillo por la noche junto a unos nobles dominenses que estaban en contra de ser gobernados por una mujer, siendo así como se desató una carnicería en los aposentos de la Fossoway donde se saldaron con la vida del consejero.








